


apartamentos tiburon
Metamorfosis de una trastero. Había una vez un trastero en el edificio mas antiguo de Almerimar. Era extraña su existencia, casi como si no debiera estar allí, en aquel lugar tan privilegiado. Sus muros fueron testigos de la breve pero intensa vida del barrio. Cada uso una intervención, cada intervención una herida. Hasta que decidió habitarse. Las vida ya no solo transcurre en la plaza al sur a la que mira, también lo hace dentro. Una distribución mínima casi ausente organiza las dos viviendas de las que consta el complejo. Los desnudez de los materiales elegidos, madera de abeto, arcilla térmica y celosía blanca acentúa la luz del mediterráneo que los acaricia mientras que desde sus ventanas se disfruta el mar en toda su eternidad.
